Mi primer contacto con el Diseño Humano fue a través de mi madre, quien estudiaba con Ra Uru Hu y con Alok Díaz, y fue ella quien me invitó a conocer mi diseño. Desde entonces, esta herramienta ha atravesado mi vida y me ha acompañado durante más de 20 años y, junto con el arte, ambas conforman mis dos grandes temáticas, mi leitmotiv.

Como artista, el Diseño Humano me acompaña en la expresión de mi ser y de mi centro G. Durante mis años como profesora universitaria, aprendí, gracias a mis alumnos, la importancia de honrar el proceso creativo en la individuación. No se trata solo de crear, sino de revelar y convertirse en quien uno es a través de ese proceso.

En mi estudio de comunicación creativa, guío a emprendedores y creadores para que construyan una marca personal coherente, no como estrategia, sino como una extensión auténtica de lo que son: una comunicación que no suene a nadie más. A través de su Diseño, les acompaño a reconectar con su energía, su voz y su forma natural de expresarse.

Como Proyectora y madre, viviendo sin la definición de centros motores, el Diseño Humano me ha brindado herramientas vitales para mi propio bienestar. También me acompaña cada día en algo que me mueve con especial profundidad: guiar a mi hijo respetando al máximo su naturaleza única y su potencial para ser y expresar su diferencia. Porque el Diseño Humano es un sistema especialmente valioso para los niños: una oportunidad real de activar su potencial desde el origen.

Dicen que la vida solo se entiende al revés, y es precisamente en mi camino de ensayo y error donde he aprendido a amar y respetar mi diferencia, un proceso que ha sido y seguirá siendo profundamente transformador.

Tipo y Perfil: Proyectora del Ser, 1/3
Gina Ripoll
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